
Estos días el CGAC pasa menos desadvertido que de costumbre. Entre tanto granito emerge un arco iris que, como mínimo, nos hace percibir el edificio de Álvaro Siza desde otra perspectiva. Algo “parecido” (salvando las distancias y el contexto) ya le aconteciera a este mismo arquitecto en el 82, en su mítico edificio de viviendas en Berlín. En este caso el arco iris compuesto por la frase “guided by voices” se transformaba en un “bonjour tristesse” ( “buenos días tristeza”, queja de la quizás excesiva sobriedad del edificio, Siza quiso que la pintada permaneciese y ahora es parte de la obra).
“ En cada momento la ficción ha adquirido facetas muy concretas que tienen mucho que ver con los miedos, los deseos y los paradigmas dominantes de cada momento y lugar. Lo que este gran proyecto pretende explorar es la dimensión, textura, intereses y características de las ficciones en los entornos digitales que han nacido al amparo de las nuevas tecnologías digitales.
Si los cuentos y configuraciones ficcionales han estado presentes en todas las culturas algo debe haber en ellas de utilidad para la humanidad que supera el mero entretenimiento o la estimulación de la fantasía. La tesis de partida es que los cuentos sirven de herramientas educativas y enculturadoras de primer orden que transmiten visiones de lo que es y debe ser una sociedad, de lo deseable, de lo execrable y del reparto de roles para cumplir ciertos fines. Pero, sobre todo, las configuraciones ficcionales son vehículos de ideología y de conocimiento (más si cabe, porque operan sin que nadie sea consciente de que está siendo educado o aleccionado).”
Se trata de una de los eventos más accesibles para un público no tan especializado. Una exposición que apunta al psique, hacia lo que uno piensa y conoce. Cuenta con videocreaciones y esculturas bien encadenadas a través del museo. Parte de la exposición discurre en la espectacular cubierta, ya sólo por esto merece la pena la visita. Desde pasajes de los tres cerditos hasta juguetes en versión japonesa pasando por videocreaciones de Lars Arrhenius y el entrañable “Tide Table” de William Kentridge. Visita más que recomendable al CGAC.







