Archive for the 'Entrevistas' Category

22nd Nov 2008

Entrevista a Kazuyo Sejima… por Anatxu Zabalbeascoa

Entrevista a Kazuyo Sejima

Interesante entrevista, sorprende la cantidad de preguntas “íntimas”, propias de Zabalbeascoa, entre ellas varias a cerca de su relación con Nishizawa a las que Sejima responde sin pudor.

Ha conseguido hacer historia; no sólo por su arquitectura, sino también por su forma de relacionarse. Usted no emplea una actitud agresiva de dominio y demostración de poder con la que tantos arquitectos famosos se han movido por el mundo. ¿Ha elegido esa otra manera de ser cercana tanto en su arquitectura como en su actitud?

Todo va junto. Y todo es lo mismo. Soy así. Forma parte de mi carácter. Pero yo no creo ser poderosa. Y también doy un grito de vez en cuando. Con todo, no me gustan los juegos de poder. En mi trabajo, tratar de entender al cliente y tratar de desarrollar mis ideas me deja sin tiempo para nada más. Por eso no soy una arquitecta que pueda hacer muchos edificios. Cada uno me cuesta mucho, me lleva mucho tiempo. Mi oficina no crecerá nunca más allá de las 30 personas que somos ahora.

Pero usted tiene fama de trabajar de sol a sol. ¿Por qué está convencida de que no le dará tiempo a hacer muchos edificios?

Porque no me interesa tanto hacer muchos como hacerlos con tiempo. Yo necesito tiempo para decidir qué es lo realmente importante en cada edificio. Me cuesta hacerlos.

¿El dinero y la fama no son importantes para lograr hacer lo que quiere?

La fama, en absoluto. El dinero… es necesario. Y además me gusta ir de compras. Pero no tengo ningún interés en tener un jet privado, si a eso se refiere.

Vive en una casa en el centro de Tokio, ¿la diseñó usted?

No. Hubiera sido difícil y caro levantar una casa en Tokio, donde no hay apenas suelo. Pero soy una persona que necesita flores y algún árbol cerca. Por eso he buscado tener un jardín, aunque sea muy pequeño. Tengo cuatro árboles: un limonero, un manzano, un arándano y un naranjo chino en apenas tres metros.

¿Por qué necesita el jardín?

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10th Feb 2008

La violencia es una cuestión de diseño

Estracto de una entrevista a los hermanos Coen, Joel y Ethan. Autores de “No country for old men” (con Bardem en el reparto), adaptación de la novela de Cormac McCarthy.

¿Realmente son necesarias cuatro manos para adaptar un libro?
E: Pues claro, porque mientras uno teclea en el ordenador el otro debe sostener el libro abierto. De otro modo, Joel tendría que teclear el guión con una sola mano.
J: Claro, las novelas de bolsillo no siguen abiertas si no las sostienes.
E: Suena a broma, pero buena parte de los diálogos están copiados directamente del libro. Nuestro trabajo de adaptación ha sido más bien de edición y condensación. Cuando escribimos nuestra propias historias debemos crear un argumento y unos personajes. En este caso, ese trabajo ya estaba hecho. Incluso el tono de la historia estaba perfilado.

Y también la insólita cantidad de violencia que incluye.
J: Sí, probablemente es lo más violento que hemos rodado jamás.

¿Fue un problema para ustedes?
J: Si se refiere a problemas morales, no. Nunca consideramos la violencia en esos términos, aunque, claro, somos conscientes de su poder sobre el espectador. Nuestra actitud frente a ella es casi una cuestión de mero diseño. Nos hacemos preguntas del tipo, ¿cuánta cantidad de color rojo necesita ese plano?

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03rd Feb 2008

Peter Eisenman y La Cuidad de la Cultura: “¿Fraga lo verá? Creo que sí”

Peter Eisenman en la Ciudad de la Cultura

Pregunta. ¿Después de años de escritos ha resultado que la arquitectura tenía más que ver con la política que con el pensamiento?

Respuesta. La Ciudad de la Cultura se ha convertido en un proyecto claramente político porque los plazos de la arquitectura no son los de la política. Los edificios necesitan 10 años y los políticos se mueven de cuatro en cuatro.

P. ¿Los problemas de la Ciudad de la Cultura han sido políticos, no de aumento de presupuesto?

R. Cuando empecé dejé claro que el proyecto era para Galicia. Ni para el PP ni para el PSOE ni para el Bloque. Igual que el museo en Berlín es para todos, judíos y no judíos. Pero es inevitable que la arquitectura se convierta en política.

P. ¿Necesitaba Galicia un proyecto tan colosal?

R. Las culturas se alimentan de cultura. Y Galicia se beneficiará. La gente de fuera de España no había oído hablar de Bilbao hasta que se construyó el Guggenheim. Lo mismo sucederá con Galicia. La Ciudad de la Cultura atraerá a muchos visitantes. Uno viene a Madrid a ver el Prado. En Galicia, la Ciudad de la Cultura puede animar un nuevo tipo de peregrinaje. Creo que será un éxito.

P. ¿En qué estado se encuentra?

R. Vamos a terminar dos de los edificios más importantes que se sumarán a los dos ya concluidos. Hemos terminado ahora el amueblamiento del museo de los niños. Lo hemos diseñado todo nosotros, minuciosamente.

P. ¿Por qué se retrasaron las obras? ¿Por qué se le apartó de ellas?

R. Nunca se han parado las obras. Cambiamos el programa para que reflejara mejor la historia de Galicia, de su gente y su religión. Añadimos también un Museo de Arte Internacional para exposiciones temporales.

P. ¿Fraga lo verá?

R. Creo que sí. En dos años estará listo.

P. Iba a ser su trabajo más importante. ¿Se ha convertido en un problema?

R. En absoluto. Adoro el proyecto incluida la lucha política que hemos tenido que padecer. Ser arquitecto y ser un pionero tiene esos riesgos. Pero tengo que decir que, con cada cambio, cada nuevo político encargado ha tenido claro que debían salvar mi arquitectura. Eso es maravilloso. Y habla muy bien de todos los políticos.

P. ¿Entonces dónde estaban los problemas? ¿No es cierto que el presupuesto se multiplicó por cuatro?

R. El tamaño del proyecto era, al principio, 50.000 metros cuadrados con una ópera de 5.000. El proyecto ahora ocupa el triple de superficie y la ópera seis veces más. Por eso el presupuesto se ha multiplicado por tres. El coste es inferior a la ópera de Calatrava en Valencia. Inferior a la ampliación del Prado de Moneo. Nuestro proyecto es muy complejo. Tiene siete veces la superficie del de Moneo pero sólo tres veces su presupuesto. Ahí tiene datos concretos.

P. ¿Cree que para conseguir que sean expresivos se debe torturar los edificios?

R. En absoluto.

P. ¿Pero sí cree que “la mejor arquitectura debe incomodar en lugar de acomodar”?

R. Me interesa la provocación por una cuestión muy sencilla: estoy totalmente en contra de la actitud pasiva. Cualquier cosa que pueda hacer para que mis estudiantes sean menos pasivos la haré. Por eso digo cosas provocadoras. Y seguiré haciéndolo. El problema de la pasividad nos va a devorar a todos. La gente se va al campo conectada a su iPod. ¿Cuándo van a escuchar a los pájaros? ¿Cuándo sabrán lo que se oye en una ciudad? Tengo dos hijos. Voy al fútbol con ellos. Cada cinco minutos están enviando SMS. ¡En medio de un partido! ¿Qué está pasando? ¿Somos incapaces de disfrutar ya nada que no sean los botoncitos?

Via: Anatxu Zabalbeascoa en El pais

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17th Jan 2008

Entrevista a Juan Carlos Sancho y Sol Madridejos (S-MAO estudio)

Juan Carlos Sancho y Sol Madridejos (S-MAO estudio)

Por Daniel Moya para Diario de Arquitectura.

¿Hacia dónde se encamina la arquitectura?

Juan Carlos Sancho (JCS)— Lo que está viviendo la arquitectura es una tendencia mediática que busca deslumbrar con obras espectaculares. A nosotros, en cambio, nos interesa la reflexión, el pensamiento. Y tratamos de difundir eso en el ámbito donde trabajamos, en las escuelas de arquitectura.

Sol Madridejos (SM)— Ponemos el foco en la relación entre el mundo de la plástica, la escultura y la pintura; con la óptica de los trabajos sobre el espacio, como los del escultor estadounidense Richard Serra; o los del vasco Eduardo Chillida.

¿Qué toman del trabajo de esos escultores?

JCS— Ellos trabajan alrededor del espacio con variables como la densidad, los pliegues, el vacío. Son conceptos que vienen aplicando y desarrollando en el mundo de la escultura y que nosotros incorporamos a nuestra arquitectura.

SM— Con ellos logramos características propias, una singularidad. Como la que también gana, en otro ámbito, el diseñador de indumentaria Issey Miyake, quien trabaja también con pliegues y en base a ellos estructura sus creaciones.

¿Pueden dar un ejemplo de cómo aplicaron ese conocimiento en alguna de sus obras?
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05th Jan 2008

Entrevista al arquitecto italiano Cino Zucchi

Por Anatxu Zabalbeascoa

Venecia es, como tantos centros históricos, un lugar detenido en el tiempo. Es extraño que alguien logre construir allí. El aeropuerto que Frank Gehry diseñó tras su sonado triunfo con el Guggenheim de Bilbao se estrelló antes de despegar. En los últimos tiempos, muy pocos -como el japonés Tadao Ando, que parece desaparecer en sus proyectos venecianos- se han hecho un hueco en la ciudad de la laguna. Tras remodelar el Palazzo Grassi, aborda ahora la reforma interior de la Dogana, la antigua aduana. Frente a esa opción casi invisible, un Santiago Calatrava en estado puro, escultórico y polémico, ha conseguido dejar su impronta en la Serenísima tendiendo el tercer puente fijo sobre el Gran Canal, algo que no ocurría desde hace 125 años. En ese marco, el milanés Cino Zucchi, de 52 años, es uno de los arquitectos que hacen que Venecia hable en presente y con naturalidad. Su progresiva transformación de un barrio entero, donde se encontraba la fábrica Ex Junghans, le valió el Premio del Comune di Venecia y el reconocimiento internacional. Ha llegado a Almagro, en Ciudad Real, para hablar en el Primer Congreso Internacional de la Fundación Miguel Fisac. Vehemente y meticuloso, expone sus ideas para relacionar pasado y futuro en un lugar fuera del tiempo, como Venecia.

PREGUNTA. ¿La arquitectura rompedora que se hace hoy está reñida con Italia?

RESPUESTA. En todos los países la relación entre lo local y lo global es hoy un tema difícil de simplificar. Pero la arquitectura espectacular vive un momento extraño. Tiene un origen intelectual, sublime, pero ha terminado por convertirse en un aliado casi banal de las promociones inmobiliarias. Así, en éstas vemos los mismos proyectos que habíamos analizado intelectualmente pero presentados de forma más mundana. Uno podría retroceder a la distinción que hizo Umberto Eco entre la vanguardia y el kitsch ya en 1964. En Apocalípticos e integrados apuntaba que la vanguardia nació como reacción a la masiva aparición de piezas artísticas al final del siglo XIX. La vanguardia era el idioma secreto de los artistas para separarse del pelotón de creadores.

P. ¿Ya no es así?
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03rd Jan 2008

Entrevista a Mansilla + Tuñón

Entrevista realizada por El Cultural. Por Antón García-Abril.

La generación más activa tiene ahora alrededor de los cincuenta años, y su ámbito de trabajo se desarrolla en España y fuera de nuestras fronteras. Están inmersos de lleno en el debate arquitectónico y compaginan su actividad profesional con la docente, impartiendo clases en las universidades de todo el mundo. Mansilla+Tuñón lideran este grupo por el reconocimiento internacional de su trabajo, y con ellos iniciamos la conversación en su nuevo estudio, un antiguo taller de carpintería, en un espacio sin compartimentar donde conviven las personas y las maquetas de sus edificios. Son los objetos que acompañan a los arquitectos y que inundan todo el estudio, desde maquetas de pequeño formato hasta detalles constructivos a escala real. En el nuevo estudio queda de la antigua carpintería un torno que preside con su rueda circular de gran tamaño el espacio principal de la nave. Junto con un futbolín, parecen distorsionar el ambiente que se pudiera pensar es el de una oficina de arquitectura. Pero Mansilla y Tuñón (ambos de Madrid, 1959), como han dicho muchas veces, se consideran artesanos de su oficio. El carpintero puede estar loco pero las cajas las hace bien. Y el estudio situado en la calle Artistas, 59 hace honor con a nombre, al valor de su trabajo y al año en el que nacieron.

El Cultural [EC]: Acaban de ganar el concurso que más expectación ha despertado entre los muchos edificios públicos que se han de construir en los próximos años en Madrid: el Centro de Congresos. ¿Cuáles son los aspectos más importantes de su diseño?

Mansilla + Tuñón [M+T]: Es un proyecto que nos parece curioso, porque quien lo ha visto, en una primera aproximación, lo interpreta desde un punto de vista formal, cuando en realidad es un proyecto tremendamente infraestructural. Desde el punto de vista del contexto, uno de sus aspectos de interés, es que se podrá divisar desde la distancia y por ello entablar relaciones con elementos importantes de la ciudad, como El Escorial o la T-4. En el Paseo de la Castellana, ésta será la última pieza de una
sucesión de edificios que muestran su cara a la Castellana, en un lugar donde hay una escala mayor.

La proximidad con las cuatro torres de 200 metros de altura es un contexto suficientemente sorprendentemente y diferente respecto a las escalas con las que estamos acostumbrados a trabajar. Se plantea una infraestructura compleja, un conjunto de planos horizontales donde dentro puede ocurrir lo que sea. Creemos que esa condición infraestructural es más interesante que la condición puramente formal.

EC: Uno de los aciertos del proyecto es cómo logra imponerse a ese entorno tan hostil en cuanto a la escala. Su proyecto es completamente distinto a la mayoría de las propuestas presentadas a concurso, donde predominaban edificios de corte horizontal.

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25th Nov 2007

Entrevista a Hans Ulrich Obrist

Entrevista realizada por artfacts.net a Hans-Ulrich Obrist (entre otras muchas cosas, colaborador de OMA).

Hans-Ulrich Obrist es uno de los más prestigiosos curadores de arte contemporáneo. Actualmente trabaja como Codirector de Exposiciones y Programas y como Director de Proyectos Internacionales en la Serpentine Gallery de Londres.

AfN: Por casualidad llegué a una website llamada www.edge.org, donde normalmente los científicos publican sus opiniones más personales. Ahora tú, como curador, preguntas por la fórmula de la vida. ¿Cuándo entraste en contacto con el mundo de la ciencia?

HUO: Mi conexión con la ciencia comenzó hace mucho tiempo en Alemania. Siendo un joven curador, comencé a trabajar con Kasper König en Frankfurt. En 1991, estábamos trabajando en “La mirada pública”, mi primer libro, y en el 93 realizamos en Viena una gran muestra de pintura llamada Der zerbrochene Spiegel (“El espejo roto”). Yo estaba en contacto con Christa Maar, que lleva la Academy of the Third Millenium, la cual puso en contacto a gente como Ernst Pöppel y Wolf Singer, dos neurólogos alemanes, con arquitectos, artistas y estudiantes de todas las disciplinas.

En el 93, me invitaron a las charlas de la Academy. Para mí supuso una auténtica revelación, ya que fue la primera vez que entré en contacto con científicos. Tuve largas conversaciones con Ernst Pöppel y otros. Y eso provocó mi relación con la ciencia. Yo iba a mostrar a Semir Zeki una exposición de Mark Rothko, y él me explicaría acerca de cuestiones neurocientíficas, acerca de lo que sucede en nuestro cerebro cuando vemos una pintura de Mark Rothko.
Así que, poco a poco, empecé a pensar que podría ser interesante poner en contacto a artistas con esos científicos y desarrollar propuestas, y una de las primeras fue Art & Brain, que hicimos en un centro científico en Alemania; Carsten Höller estaba allí, Rosemarie Trockel, Douglas Gordon y muchos otros. Después hicimos otro proyecto llamado Bridge the gap? y más tarde Laboratorium, que se convirtió en un proyecto mayor.

Pensé que podría ser interesante no sólo hacer conferencias sino también traer esa conexión con la ciencia al mundo de las exposiciones, que es mi medio primordial. Y la pregunta era ¿cómo traer la ciencia a una exposición? Ése fue el enfoque principal de Laboratorium, la muestra curada por Barbara Vanderlinden en el 99, en la cual invitamos a científicos y artistas a hablar sobre su lugar de trabajo, sobre su estudio y su laboratorio científico. Ésa fue la primer vez que desarrollamos una exposición a gran escala.
Después seguimos haciendo conferencias como Bridge the gap?, con Akiko Miyake, en las que invitamos por una semana a científicos, artistas y arquitectos a Japón y desarrollamos una especie de think tank en el que el arte se encontraba con la ciencia y la arquitectura en un entorno diferente.

El año pasado me trasladé a Londres, y junto a Julia Peyton-Jones comencé a traer esos proyectos a la Serpentine Gallery: programas públicos y educativos, exposiciones y arquitectura, que son los tres pilares. Obviamente, la pregunta era también: ¿cómo puede el pabellón ser una “content-machine”? Julia inició en el 2000 este proyecto de los pabellones, con arquitectos punteros a nivel mundial que construyen un pabellón cada año, y hablamos de la posibilidad de convertir eso también en un foro, un ágora para el diálogo.
El año pasado tuvimos un verano muy intenso de conversaciones que culminaron en un maratón, en el que Rem Koolhaas, que había diseñado el pabellón junto a Cecil Balmond, decía que “la arquitectura sin contenido es una forma sin significado”. Así que este año nos dirigimos a Olafur Eliasson y Kejtil Thorsen, quienes inmediatamente cogieron esa idea y la llevaron más allá. […]
Es una historia muy larga. Estamos trabajando mucho en esa relación arte-ciencia, así que nos pareció interesante que el pabellón se convirtiera de verdad en un lugar donde el maratón de experimentos pudiera tener lugar. Y Olafur pensó que este año sería interesante, más que hablar, pedir a la gente que hiciera algo, que hiciera un experimento en el pabellón. Ha habido más de 60 experimentos llevados a cabo por artistas y científicos durante el fin de semana de Frieze, en Octubre. Los resultados están en www.serpentinegallery.org.

AfN: ¿Y ésa es tu fórmula de la vida?

HUO: Sí, eso nos lleva a la pregunta sobre la fórmula. Siempre he tenido ese otro tipo de proyectos, exposiciones más inmateriales, y el más reciente es “Fórmulas para el Siglo XXI”. En los últimos 18 meses, he empezado a pedir a artistas de todo el mundo que me envíen una fórmula para el siglo XXI. Todo se desencadenó por una entrevista que hice al gran inventor Albert Hofmann. Al final de la misma, escribió en un trozo de papel la fórmula del LSD. Era una fórmula increíblemente simple, y pensé que podía ser interesante pedir a 100 artistas su fórmula. Poco a poco, mientras los artistas mandaban emails con su fórmula, las iba colocando en la pared de mi oficina. Al principio, cuando empecé a trabajar aquí, había sólo tres fórmulas en la pared, pero se fue llenando más y más, hasta quedar llena en un año.

Una noche que teníamos una inauguración, John Brockman, el fundador de “Edge”, vio todas esas fórmulas en la pared de mi oficina, y dijo entusiasmado: “¡Eso es un proyecto “Edge”!¡Deberíamos hacer algo juntos!”. Le pidió a su lista de contactos que le enviaran una fórmula que nosotros presentamos después como parte del maratón de ciencia que hicimos aquí. Pensamos también que sería interesante que John Brockman realizara una sección del maratón. Brockman invitó a unos 10 científicos a realizar un experimento. Proyectos de este tipo no suelen desarrollarse dentro de un plan general. Es un modelo “de archipiélago”, en el que conectamos diversas islas de muchas maneras diferentes; hubo una isla John Brockman, una isla Israel Rosenfield y Luc Steels… En el website puedes ver una imagen de cada experimento.

Lo que sucedió es que, de pronto, esa exposición inmaterial de fórmulas alcanzó un contexto totalmente distinto al ser presentado en “Edge”. De pronto estábamos en lo más alto de Boing Boing, el mayor blog del planeta, visitado por cientos de miles de personas de todo el mundo. Lo cual es muy importante para nosotros, ya que además de tender puentes interdisciplinares queremos acercar el arte a aquellos visitantes que normalmente no vendrían a una galería de arte.

AfN: ‘Edge’ llama siempre a esas entrevistas “¿Cuál es su pregunta?”, con un símbolo de interrogación. Y teneis un website llamado “Point d’ironie”, donde aparece también ese símbolo pero boca abajo, así que me preguntaba cuál es la conexión entre ambas cosas; no tiene nada que ver con la ironía, ¿no?

HUO: No, artistas como James Lee Byars o Alighiero Boetti han sido muy influyentes para mí en mis comienzos como curador. James Lee Byars realizó su maravilloso proyecto The World Question Center en el 71, en el que, como artista, pidió a personalidades como Freeman Dyson o el Dalai Lama que hicieran una pregunta.

El “point d’ironie” es otro proyecto, relacionado con la idea de inventar otros circuítos a través de los cuales diseminar el arte más allá de las vías convencionales. En realidad fue una conversación entre Christian Boltanski, el artista francés, Agnes B., la diseñadora, editora y coleccionista francesa, y yo. Hace unos diez años, pensamos en hacer unos posters doblados por la mitad que fueran a la vez una revista. Imprimimos cientos de miles de copias y las distribuímos por todo el mundo. Jonas Mekas hizo el primer número; los más recientes son obra de Damien Hirst, Richard Prince y Hreinn Fridfinnsson. Lo más interesante es que cada número sigue un circuíto diferente de distribución, porque obviamente siguen los canales de Agnes B. y una lista de museos, pero a la vez, se envían a donde quiera cada artista, a su propia lista de contactos, lo cual, en mi opinión, constituye la esencia de este proyecto.
Actualmente, tenemos todas esas fuerzas de la globalización, y son obviamente peligrosas, porque pueden funcionar como fuerza homogeneizante. Creo que debemos usar el impulso de la globalización, porque representa una oportunidad de estimular y provocar un mayor diálogo global, pero al mismo tiempo debemos resistir ante esas fuerzas homogeneizantes, por lo que intentamos definir modelos que son en realidad una globalización productora de diferencia.

AfN: Nos encontramos ahora mismo en este maravilloso pabellón diseñado por Olafur Eliasson y Kejtil Thorsen. Es una instalación temporal, ya que el pabellón será sustituído por otro. ¿No os parece triste, no os gustaría conservarlo? ¿Cuál es vuestra relación con la posesión?

HUO: Es una pregunta interesante. Hasta cierto punto, las exposiciones son instalaciones temporales, muy relacionadas con el concepto de posesión. En el mundo del arte, hay un potente mercado; hay galerías, colecciones, y creo que es algo importantísimo, porque ayuda a crear permanencia, presencia a largo plazo del arte y de la arquitectura.
En cualquier caso, paralelamente a esto, es muy importante que tengamos laboratorios donde realizar experimentos que no necesariamente han de durar, que son temporales porque permiten probar ideas. La exposiciones son medios temporales, y hacemos algo similar con la arquitectura, porque no estamos produciendo situaciones permanentes sino arquitectura efímera, construcciones temporales. De todos modos, estamos en “Royal Parks” y sólo podemos hacer cosas temporales, pero aparte de eso, todo esto se basa en la idea de que la arquitectura efímera es a veces la más innovadora. A lo largo de la historia ha habido invenciones arquitectónicas increíbles concebidas como pabellones, como por ejemplo el de Mies van der Rohe para la Exposición Universal de Barcelona.
Buckminster Fuller dijo una vez que, al igual que podemos poseer coches o edificios, también podríamos considerarlos como un servicio que tendríamos únicamente cuando lo necesitásemos. De todos modos, creo que hay un lugar y una necesidad para estos experimentos. Al construirse un edificio para que dure se crea con otro espíritu que un edificio para dos o tres meses. Esto le da al arquitecto libertad para probar cosas más atrevidas, más extremas.

AfN: Se te conoce como alguien que rompe los hábitos de contemplación (por ejemplo, Hotel Carlton Palace, Cloaca Maxima, Take me (I’m yours)) o las vías usuales de presentar arte (por ejemplo, en la Bienal de Lyon). Pones las cosas en un contexto diferente o les añades una capa. Es como si les recordaras a la gente: “hey, esto es arte y está por todos lados”. ¿Te consideras alguien dedicado a educar nuestros sentidos?

HUO: Creo que eso surge de una necesidad de conversación con los artistas. [...] Alighiero Boetti me dijo una vez que, como artista, siempre se le ha pedido hacer lo mismo. Se te pide hacer muestras en museos o galerías, lo cual es increíblemente limitado y restrictivo. [...] Un proyecto artístico y su realización se basan en gran medida en discusiones; uno piensa acerca de cómo producir realidad, cómo hacer que las cosas sucedan. [...] Cuando pides a un artista que haga cosas que no sean rutinarias, produce a veces obras muy, muy diferentes, llevado por la necesidad de producir nuevas experiencias.

AfN: Una cosa que me sorprendió mucho al leer una de tus entrevistas es la cantidad de viajes implicados en tu profesión. ¿Es obligatoria esta emigración física si alguien quiere tener éxito en el mundo del arte?

HUO: La idea de que se convierta en obligación no es beneficiosa. Hablando en concreto de las exposiciones, a veces no es necesario viajar, a veces es más importante investigar a nivel local. Una de mis experiencias más interesantes fue cuando hice la Bienal de Berlín junto a Nancy Spector y Klaus Biesenbach. No actuamos como los curadores que viajan por todo el mundo recluando a artistas para una bienal, sino que permanecimos en Berlín observando a los artistas que viven y trabajan allí. Prefiero centrarme en un par de lugares y profundizar más. Las ciudades en las que vivo son obviamente en las que investigo más profundamente qué es lo que sucede. [...]

AfN: Siempre he tenido la sensación de que hay tres facetas diferentes en la profesión de artista. Puedes ser un profesor, un artista de instalaciones para exposiciones o producir para las ferias de arte. Y algunos trabajan todas estas facetas. ¿Crees que esta tricotomía existe?

HUO: El gran peligro es que hay cierta presión para homogeneizar las prácticas. Es interesante, hasta cierto punto, resistir a toda esta organización y ser diferentes. [...] Que todos hagan lo mismo conduce a un empobrecimiento y, en cierto modo, se trata de producir una diferencia en un contexto en el que las fuerzas homogeneizantes están en juego. Es por ello que no puede haber ninguna prescripción del tipo “las cosas tienen que ser así, un artista debe ser así”. Es algo que tiene que ver más con que cada uno encuentre su propia trayectoria. Está en relación con las “Spaziergangswissenschaften” de las que habla Lucius Burckhardt, con las diferentes formas de navegar por el mundo.

AfN: ¿Pero eliges a tus artistas simplemente vagando al azar?

HUO: Es también sistemático. Como decía John Cage, es una casualidad muy controlada. [...] He estado muy inspirado por la idea de partitura musical de John Cage, y de modo análogo intento evitar que el plan curatorial sea demasiado controlador. Quizás deberíamos permitir más azar en él, más improvisación, y es algo que se ve mucho en urbanismo o música.

Entrevista: Marek Claassen

Traducción: Raúl Molín López

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14th Apr 2007

Entrevista a Kazuyo Sejima… por Cristina Carrillo de Alborno (XLSemanal)

En ocasiones he utilizado extractos de esta entrevista. Nos ofrece una visión más cercana de la arquitecta japonesa. Se realizó con motivo de su exposición en el Musac. Me parecen reveladores los párrafos sobre la comparacion oriente/occidente y su afición al cuidado de su jardín, jeje.
El original en XLSemanal, también en formato pdf

Reservada, porque así la educaron. De naturaleza impaciente y atrevida y con ese toque de humor casi infantil de los japoneses, a Kazuyo Sejima le cuesta expresar sus ideas, pero frente a las maquetas de su trabajo se ilumina y todo su ser cobra una vida insospechada. Su forma de vestir, botas de estilo militar, abrigo de terciopelo diseño de la vanguardista Rei Kawakubo, refleja la misma originalidad, modernidad y discreción de su arquitectura.

XLSemanal. La naturaleza es una constante en su obra…

Kazuyo Sejima. La naturaleza es esencial en la arquitectura; es su respiración y hay que dejarla entrar por todas partes, hasta por las rendijas de las ventanas. Simplemente con la presencia de un árbol o haciendo pasar la luz de alguna forma. También jugar con el aire es básico. Según la posición del Sol, un lugar puede parecer distinto. Hay que vivir en los edificios el cambio de las estaciones, crear distintas atmósferas en un mismo espacio.

XL. ¿Qué le gustaría destacar de la exposición en el Musac?

K.S. Para esta exposición he traído material muy diverso, maquetas de trabajo y otras de tamaño real en materiales que se utilizan diariamente. Fotos, dibujos y bocetos. Mi deseo es que la entienda y que la disfrute todo el mundo. Que un niño que vea las maquetas piense que puede construirlas, porque son formas de apariencia simple donde la complejidad y la precisión tecnológicas nunca son obvias.

XL. De hecho, su arquitectura transmite calma y serenidad, como una isla en medio de la locura.

K.S. Cuando era pequeña y me preguntaban qué quería ser, respondía: «Mi abuela», porque me fascinaba su calma, su serenidad y la felicidad que transmitía. Quería sentarme como ella en una terraza y disfrutar del sol. Esa actitud reposada y sencilla está en mi arquitectura, pero es igual de importante para mí que posea fuerza. No al estilo Frank Gehry, imponiéndose, sino de una forma más sutil y atrevida; más personal. Creando atmósferas llenas de sensaciones intensas. El objetivo de mi arquitectura es proporcionar a cada individuo su espacio autónomo. Mi idea de la belleza está en los detalles que generalmente se pasan por alto, en lo apenas visible; es un poco lo opuesto al canon occidental, cuyo pilar es la belleza monumental.

XL. La luz, señalan muchos arquitectos, es el material más lujoso. ¿Está de acuerdo?

K.S. Me gusta jugar con la luz y las sombras; es un elemento arquitectónico como cualquier otro, pero eso no implica que el objetivo de mi arquitectura sea buscar la luz ni la ligereza. Lo importante para mí es conseguir una gran libertad de movimiento, una comunicación fluida entre interior y exterior. Y a la vez, una fuerte intimidad.

XL. Usted se dio a conocer internacionalmente con el gran edificio que creó para Christian Dior en Tokio.

K.S. Así es, todo cambió entonces. Pero el éxito tardó en llegar. Desde que abrí mi estudio estuve casi diez años sin ganar concursos. Los dueños de Dior me indicaron que querían algo femenino, elegante, íntimo y, a la vez, atrevido y moderno. Creo que son las cualidades de una arquitectura de futuro.

XL. ¿Está usted de acuerdo con los que dicen que la arquitectura actual está influenciada por la moda?

K.S. Soy una apasionada de la moda, porque uno puede expresarse totalmente a través de ella y porque es un campo donde la sensibilidad y los cambios culturales tan rápidos de la sociedad de hoy se reflejan inmediatamente. Por ejemplo, en Japón, ahora, la gente se viste como desea, de una forma muy original y creativa y, sobre todo, muy libre, porque éste es el giro social que está dando el país. Sin embargo, no creo que arquitectura y moda estén conectadas para nada, porque la moda es un fenómeno; rápido y efímero, que requiere ideas nuevas cada temporada, y la arquitectura necesita mucho tiempo para realizarse.

XL. En un mundo de hombres, usted nunca tuvo problemas por ser mujer. Pero decidió formar equipo con otro arquitecto. ¿El diálogo es así más rico? ¿Cree en laintuición femenina?

K.S. Es cierto que nunca me sentí discriminada como mujer. El problema en Japón se habría planteado si hubiera querido ser madre. En el equipo Sanaa no siempre funciona el tópico de lo masculino frente a lo femenino, porque en función de la situación mi compañero puede ser más emocional que yo. Trabajamos en continuo diálogo y si no llegamos a un acuerdo, cambiamos de idea. Lo que sí es cierto es que me guío por la intuición. En todo proyecto, la primera y la última decisión son fruto de mi intuición. La lógica la dejo para el proceso de creación.

XL. Japón es una sociedad muy futurista, pero, a la vez, muy tradicional, sobre todo para las mujeres. ¿Cómo la educaron?

K.S. La generación actual es bastante libre, pero la mía estuvo marcada por el antiguo estilo. Cuando tenía 20 años, recuerdo que mis padres odiaban las actitudes liberales y no soportaban que fumase; sin embargo, eran cosas puntuales, pues crecí en un lugar moderno y así me educaron. Pero el respeto a las formas era muy importante. Saludar con una inclinación, no dándose la mano; no mostrar nunca los sentimientos, ni tampoco la forma de pensar… Siempre que voy a Europa me asombra la facilidad con la que la gente expresa sus ideas, o la importancia que se da a cómo se presentan los trabajos.

XL. Decía que el conflicto de su vida habría sido querer ser madre. En Japón, las mujeres aún dejan de trabajar cuando se casan o, si trabajan, deben firmar contratos comprometiéndose a no tener hijos en años…

K.S. Creo que nuestro sistema social está mal organizado; excepto la madre, no hay quien cuide de los niños. Ésa es la disyuntiva en la actualidad: tener niños o trabajar. Con 20 años el gran dilema que se me planteaba era casarme o no, para así continuar trabajando. En Japón, la gente se identifica con su trabajo; el trabajo es dignidad. Por ello, mis padres siempre me dijeron: será mejor que hagas algo por ti misma. Todavía no me he casado, pero no me importa. Lo que hago es tan interesante y el tiempo pasa tan veloz… Un proyecto se enlaza con otro…

XL. ¿Por qué se decidió por la arquitectura? ¿Influyó su padre, que era ingeniero?

K.S. No, él era muy discreto y no conectábamos mucho porque yo era demasiado moderna. Ahora hablamos más. En Japón, uno debe decidir sus estudios muy pronto porque hay que pasar varios exámenes en función de la carrera y, además, sólo los que tienen excelentes calificaciones pueden estudiar Arquitectura. Me decanté por esta carrera al recordar el impacto que me había producido cuando era una niña la fotografía de una casa inusual en una revista de mi madre; me hizo replantearme el concepto de vivienda y cómo se podían crear construcciones excepcionales que proporcionaran una nueva visión. Aquel shock me hizo reflexionar y pensé que era una señal. Más tarde, ya en la universidad, supe que aquella foto era de un clásico de la arquitectura moderna: el Sky House, de Kiyonori Kitutake, una sola habitación suspendida sobre cuatro pilares.

XL. Su arquitectura, para muchos, es completamente japonesa; otros, en cambio, dicen que se aleja de sus raíces. ¿Qué opina usted?

K.S. Nunca pienso si lo que hago es japonés o no, pero mi socio y yo somos japoneses y es inevitable que gran parte de las antiguas tradiciones estén en nuestra estética. Una de las grandes diferencias con respecto a Occidente es el grosor de los muros, porque mientras en el mundo occidental se utilizaba la piedra, en Japón se empleaba la madera. En mi país, las separaciones son finísimas y casi inexistentes, como en nuestra arquitectura. Para nosotros, como sucede en el concepto de belleza oriental, es muy importante destacar en un edificio el placer de los detalles simples. En eso, cualquier hábito cotidiano influye. Por ejemplo, la forma de comer es mucho más suave en Japón: los pasteles de Occidente tienen un sabor extremadamente dulce, las sopas son muy cremosas, mientras que, en Japón, un caldo es un poco de agua con algo sencillo y la textura es casi transparente. O la ropa, mientras en Japón el quimono, o incluso las colecciones de diseñadores contemporáneos, son creaciones casi rectas para esconder el cuerpo, en Europa se diseña la ropa muy ceñida, dejando ver todas las formas de cuerpo. La tradición japonesa también destaca la importancia de hablar en voz baja, o incluso el uso del silencio, para comunicar cosas importantes. Todo ello se traduce en una estética arquitectónica aparentemente simple y transparente opuesta al ruido tecnológico. Y, sin embargo, utilizamos la tecnología más puntera. Pero no es nunca obvia.

XL. ¿Practica usted alguna de las tradiciones japonesas, como la ceremonia de té, la meditación o el ikebana?

K.S. La mayoría de la gente en el Japón moderno no las practica. En cuanto a mí, mi mayor entretenimiento es el arreglo de flores y plantas. Tengo un jardín muy pequeño, pero me divierte mucho. Eso sí, no podría vivir en un piso 30 metros, aunque algunos amigos lo hagan y, cuando voy a visitarlos, disfrute de una maravillosa vista.

XL. ¿Qué le parece lo más fascinante de la arquitectura hoy?

K.S. Desafiar esa tendencia tan generalizada a construir siempre lo mismo. Huir de los edificios sin espíritu. No soportaría realizar el mismo edificio ni tener siempre la misma experiencia. Repetirme o imponerme sería el fin.

XL. Ver sus obras es como estar ya en el futuro…

K.S. Crecí en un ambiente muy moderno, con casas de un estilo nada tradicional y quizá ese recuerdo esté dentro de mí. Por otra parte, soy consciente de que el trabajo de Sanaa habla a la gente abierta al futuro y de que hoy la prioridad es mirar al futuro. Pero no pienso en términos de futuro. Simplemente espero realizar algo positivo, algo atrevido. Sin duda, vamos hacia un mundo con enfoques arquitectónicamente más libres.

XL. Tokio es, sin duda, un ejemplo de ello.

K.S. Tokio ciertamente es una ciudad muy grande, en la que las leyes urbanísticas son poco estrictas. Ello hace posible muchos experimentos para desarrollar nueva arquitectura. Pero lo que se construye ahora no es bello.

XL. Usted tiene ya obras en muchos países de Europa y en Estados Unidos. ¿Qué es lo que le resulta más duro y más atractivo de trabajar fuera de su país?

K.S. Me resulta muy interesante tratar con otras culturas porque Japón es una isla y no es habitual hacerlo. Europa me parece particularmente interesante, porque se mantienen fuertes diferencias locales y el estilo de vida antiguo propio de cada lugar. Es muy importante que esto perviva así en el futuro. Obviamente, yo llevo mis ideas donde vaya, pero considero esencial el respeto a lo local, a lo que cada zona tiene de especial, porque ese espíritu es lo que me brinda la oportunidad de pensar en algo nuevo y distinto para cada sitio. Por eso, fuera de Japón colaboramos siempre con los arquitectos locales, que nos ayudan a entender su cultura. Sólo desarrollo mis proyectos una vez descubierto el espíritu que lo hace único. Ese diálogo es lo fascinante del mundo en que vivimos: crea un nuevo mundo, pero conserva lo original y específico. Y, lo más difícil para mí es conseguir expresar mis pensamientos con la misma naturalidad que se hace en Europa. Y más aún, en Estados Unidos.

XL. Su proyecto de ampliación del IVAM, de 2002, aún sin realizar, ganó el León de Oro de la Bienal de Venecia. ¿Cómo lo concibió?

K.S. ¡La arquitectura es mucho más complicada que realizar el proyecto! Espero que se acabe algún día. Desde Japón, la idea de Valencia y del Mediterráneo es la de un área muy brillante, con una luz privilegiada. Recuerdo que la primera vez que llegué, aunque era enero, sentí la primavera nada más pisar el aeropuerto. Volví enverano y, a pesar del terrible calor, bajo los árboles me sentía muy cómoda. Decidí meter ese sol dentro en invierno; disfrutarlo todo el año en el interior. Para ello incorporé un muro con placas semimóviles que controlaran la luz en función de la temperatura exterior y un sistema de aire acondicionado muy sofisticado. Lo importante era mantener la luz natural. Siempre me han gustado los museos en los que la luz natural es un elemento arquitectónico más, porque se crea una atmósfera especial y proporcionan una lectura más interesante de la colección.

XL. Habla de la sofisticada tecnología que esconden sus obras. ¿Hay un límite en su utilización o todo son ventajas?

K.S. Claro que debemos imponer límites al uso de la tecnología. La sociedad parece avanzar sin reflexionar, y se anuncia un futuro electrónico glamouroso. Yo utilizo la tecnología punta, pero sé que hay que controlarla. Hay que saber cuándo liberarse de ella porque, al final, la arquitectura trata de los sentimientos más humanos. La arquitectura que sueña con la integración de la humanidad y el mundo digital no es más que un sueño frágil.

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